Durante décadas, los Bonos del Tesoro de Estados Unidos han sido considerados el refugio por excelencia para inversionistas conservadores. Tienen fama de ser tan sólidos como el mismísimo Tío Sam, y muchos los ven como la inversión “más segura del mundo”.

Pero en un entorno global cada vez más volátil, con tasas cambiantes, deudas históricas y riesgos inflacionarios, vale la pena preguntarse: ¿siguen siendo tan seguros y estables como antes? ¿O ya están sobrevalorados?

Spoiler: no todo lo que huele a gobierno es garantía, y menos en 2025.

¿Qué son los Bonos del Tesoro?

Los Bonos del Tesoro (Treasury Bonds) son instrumentos de deuda emitidos por el gobierno de Estados Unidos para financiar su gasto público. Cuando compras uno, básicamente le estás prestando dinero al gobierno a cambio de una tasa de interés fija y el compromiso de devolverte el capital al vencimiento.

Hay varios tipos según el plazo:

  • T-Bills (Treasury Bills): Plazo menor a un año. No pagan intereses periódicos; se compran con descuento y se redimen a valor completo.
  • T-Notes (Treasury Notes): De 2 a 10 años. Pagan intereses cada seis meses.
  • T-Bonds (Treasury Bonds): Más de 10 años de plazo, también con pagos semestrales.
  • TIPS (Treasury Inflation-Protected Securities): Bonos ligados a la inflación.

Aunque en México se habla poco de ellos, son la columna vertebral del sistema financiero global. Gobiernos, bancos centrales y grandes fondos los compran para resguardar capital.

Fotografía macro de un billete de dólar que muestra de cerca la impresión y textura, símbolo de la deuda de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos.

¿Por qué se consideran tan seguros?

Su reputación viene de tres factores:

  1. Respaldo del gobierno de EE.UU.: Se asume que Estados Unidos nunca va a dejar de pagar su deuda. Técnicamente puede imprimir dólares para hacerlo (aunque eso tenga otras consecuencias).
  2. Alta demanda internacional: Son utilizados como reserva de valor por bancos centrales, aseguradoras y fondos de pensión en todo el mundo.
  3. Liquidez: Hay un mercado gigante y profundo de compradores y vendedores, lo que permite salir rápido si necesitas el dinero.

Por eso, cuando hay crisis económicas o guerras, los inversionistas suelen huir de activos riesgosos (como acciones o criptos) y refugiarse en estos bonos.

Fachada de la Bolsa de Nueva York con la bandera de EE. UU. atada al muro, reflejando el contexto institucional de los bonos.

Pero… ¿siguen siendo una buena inversión?

Aquí es donde la historia se complica.

Durante años, los Bonos del Tesoro rindieron muy poco. En 2020, por ejemplo, los rendimientos llegaron a estar por debajo del 1% anual. Nadie los compraba por rendimiento; los compraban por seguridad.

Pero a partir de 2022, la Reserva Federal (la Fed) empezó a subir agresivamente las tasas de interés para controlar la inflación. Y cuando eso pasa, el valor de los bonos antiguos (que pagan menos) cae. Resultado: millones de personas que invirtieron en Bonos del Tesoro como si fueran “seguros” terminaron con minusvalías importantes.

Hoy, en 2025, los nuevos bonos ya ofrecen tasas más atractivas. Pero todavía hay riesgos.

Un billete de cien dólares tirado en el asfalto junto a la línea divisoria naranja, representando el posible desprecio o riesgo de sobrevaloración del dólar.

Riesgos que no te cuentan (aunque sea deuda “segura”)

Aquí van algunos que pocos inversionistas consideran cuando escuchan “bonos del Tesoro”:

1. Riesgo de tasa de interés

Si compras un bono hoy y mañana las tasas suben, el valor de tu bono cae. Y si necesitas venderlo antes del vencimiento, puedes perder dinero.

2. Riesgo inflacionario

Si la inflación sube más que la tasa del bono, pierdes poder adquisitivo. Es decir: tu dinero “seguro” vale menos en términos reales. Solo los TIPS te protegen de esto, y su rendimiento base suele ser bajo.

3. Riesgo cambiario (si vives en México)

Los bonos del Tesoro están en dólares. Si el peso se aprecia frente al dólar (como ha pasado en 2023 y 2024), tu inversión pierde valor al convertirla a pesos.

4. Riesgo de oportunidad

Mientras tanto, en México los CETES han llegado a ofrecer rendimientos del 10% o más en los últimos años. ¿Vale la pena salirte de pesos y asumir riesgos por rendimientos similares (o menores)?

Persona sosteniendo un billete cerca de una vela encendida, con señales de quemadura, simbolizando pérdida de valor por inflación o tasas altas.

¿Y si pudieras tener todo junto (y además deducible)?

Una opción poco explorada por los mexicanos es combinar lo mejor de todos los mundos: invertir en Bonos del Tesoro dentro de un Plan Personal de Retiro (PPR).

Sí, leíste bien. Los buenos PPR permiten elegir en qué portafolios inviertes tu dinero. Puedes armar uno con:

La gran ventaja es fiscal. Si inviertes por tu cuenta en cualquiera de estos activos, el SAT te va a cobrar impuestos sobre las ganancias. Pero si lo haces dentro de un PPR regulado por el Artículo 93, 151 o 185 del ISR, puedes deducir las aportaciones y diferir impuestos hasta el retiro o incluso exentarlos.

Es decir: ganas por dos lados. Tus rendimientos crecen con el tiempo, y además el SAT te devuelve dinero hoy por ahorrar para tu futuro.

¿No conoces estos beneficios fiscales?
Lee nuestro artículo > Artículos 93, 151 y 185 del ISR

Dólares esparcidos en el suelo bajo iluminación rosa, representando volatilidad o caída en el valor de inversiones consideradas “seguras”.

¿Y qué pasa con los CETES?

Los CETES son otra gran opción para perfiles conservadores. Tienen beneficios:

  • Se pueden comprar desde $100 en plataformas digitales.
  • Pagan en pesos (sin riesgo cambiario).
  • Actualmente ofrecen tasas altas (aunque eso puede cambiar).
  • Son 100% líquidos si inviertes en plazos cortos.

¿El contra? No son deducibles fiscalmente, y no te protegen contra la inflación a largo plazo. A diferencia de los bonos o fondos internacionales, no estás diversificando.

¿Quieres saber más?
Lee nuestro artículo > CETES: ¿Son buena alternativa de inversión en 2025?

Detalle de un billete mexicano que dice “Banco de México”, usado para ilustrar la alternativa nacional: CETES.

Entonces… ¿conviene invertir en Bonos del Tesoro?

Depende.

Si ya tienes dólares, estás en un perfil conservador y no necesitas liquidez inmediata, pueden ser una buena opción. Sobre todo si eliges plazos cortos o bonos ligados a inflación.

Pero si estás en México, con ingresos en pesos, y no tienes una estrategia fiscal clara… probablemente hay mejores formas de proteger y hacer crecer tu dinero.

Como siempre: depende de tu perfil de inversionista, tu horizonte de inversión y tu tolerancia al riesgo. No hay respuestas universales.

Imagen del símbolo nacional de Estados Unidos, el águila calva, sobre un fondo verde, representando fuerza, poder y el respaldo del gobierno a los bonos.

Conclusión: ¿Refugio eterno o reliquia sobrevalorada?

Los Bonos del Tesoro siguen siendo relevantes. Son parte esencial de cualquier portafolio bien diversificado. Pero eso no significa que sean “perfectos” ni que siempre convengan.

En 2025, con tasas más altas, inflación latente y un dólar menos fuerte que antes, hay que analizar bien cada decisión.

No inviertas solo porque “todo mundo lo hace”. Y si no estás seguro, mejor acércate a alguien que te ayude a tomar una decisión informada (sin venderte humo ni promesas de 20% anual garantizado).

¿Y tú? ¿Estás invirtiendo bien tu dinero? Descúbrelo con nuestro check-up financiero gratuito. Con él sabrás si te conviene invertir en CETES, Bonos, PPR… o una combinación de todo.

También puedes llenar este formulario, o mándanos un WhatsApp y te ayudaremos a iniciar tu plan de inversión fiscalmente eficiente.

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