Cuando alguien empieza a interesarse por invertir en la bolsa, es común que lo primero que le venga a la mente sea el famoso S&P 500 o el Nasdaq. Pero, ¿y el IPC? ¿Acaso no tenemos un índice propio en México? ¿Por qué todo el mundo parece ignorarlo? ¿Y lo más importante: vale la pena o no invertir ahí?

La respuesta no es tan sencilla como un sí o un no. Pero después de leer esto, vas a tener un criterio mucho más claro para decidir si el IPC tiene lugar en tu portafolio de inversión… o si es mejor mirar hacia afuera.

¿Qué es el IPC?

El IPC (Índice de Precios y Cotizaciones) es el principal índice bursátil de México. Es administrado por la Bolsa Mexicana de Valores y está conformado por una selección de aproximadamente 35 empresas mexicanas que cotizan públicamente.

Estas empresas no se eligen al azar. El IPC está compuesto por las acciones más líquidas del mercado, es decir, las que tienen mayor volumen de operación y capitalización bursátil. Entre ellas están nombres que probablemente reconoces: América Móvil, Grupo Bimbo, Grupo México, Walmart de México, Cemex, entre otras.

En otras palabras, el IPC busca representar el desempeño del mercado accionario mexicano a través de las empresas más importantes.

Edificio de la Bolsa Mexicana de Valores en Ciudad de México, donde se calcula y administra el IPC.

¿Por qué algunos lo ignoran?

Porque si lo comparas con otros índices globales como el S&P 500 o el Nasdaq, el IPC se queda corto en varios aspectos. Rendimiento, diversificación, innovación… más adelante vamos a entrar en detalle con eso.

Pero también hay un tema de percepción: muchos inversionistas mexicanos creen que lo extranjero “es mejor”. A veces con razón, a veces por moda.

Mujer tapándose los ojos, simbolizando cómo muchos inversionistas mexicanos ignoran el IPC y prefieren invertir en el extranjero.

Las ventajas de invertir en el IPC

Antes de juzgarlo duramente, vale la pena reconocer sus ventajas:

1. Familiaridad

Conoces las marcas. Consumes sus productos. Entiendes el contexto en el que operan. Esto puede darte mayor confianza (aunque cuidado: conocer algo no significa que sea una buena inversión).

2. Inversión en pesos

Puedes invertir en el IPC desde México, en pesos, sin preocuparte por el tipo de cambio o por abrir cuentas en el extranjero. Es más accesible y directo.

3. Baja barrera de entrada

Hay ETFs como el NAFTRAC que replican el comportamiento del IPC y puedes comprarlos desde plataformas como GBM, Kuspit o Finamex, a partir de montos bajos.

4. Cobertura fiscal

Al invertir desde México puedes aprovechar ciertos beneficios fiscales, especialmente si lo haces mediante un Plan Personal de Retiro (PPR) o fondo dentro de una aseguradora bajo el artículo 93 del ISR.

Pantalla bursátil mostrando el índice IPC con una flecha verde hacia arriba, representando un rendimiento positivo.

Sus principales desventajas

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes… o incómodas.

1. Alta concentración

Aunque el IPC incluye a 35 empresas, unas cuantas pesan muchísimo. Por ejemplo, América Móvil, Walmart o Grupo México pueden representar más del 10% del total cada una. Eso significa que si a una de ellas le va mal, arrastran al índice completo.

2. Falta de diversificación sectorial

El mercado mexicano está dominado por sectores tradicionales: telecomunicaciones, consumo básico, construcción, minería. No hay presencia real de tecnología, salud, energía renovable o inteligencia artificial como sí la hay en índices extranjeros.

3. Exposición política

La economía mexicana, y por ende su mercado bursátil, es altamente sensible a decisiones políticas, reformas, tipo de cambio, etc. Un anuncio presidencial puede mover el mercado más que los resultados de las empresas.

4. Rendimiento histórico inferior

Y esto duele, pero hay que decirlo: si hubieras invertido en el IPC en los últimos 10 años, habrías tenido un rendimiento significativamente más bajo que si hubieras invertido en el S&P 500 o Nasdaq.

Bandera mexicana con gráfico financiero en rojo descendente, reflejando la volatilidad del mercado mexicano.

Rendimiento histórico: comparativa con otros índices

Vamos a ponerlo con números, porque ahí no hay debate emocional.

Si en 2013 hubieras invertido $100,000 MXN en:

  • IPC (NAFTRAC): tendrías hoy alrededor de $170,000 MXN.
  • S&P 500 (vía ETF como IVV o SPY): tendrías más de $320,000 MXN.
  • Nasdaq 100: casi $400,000 MXN… Sí: más del doble.

¿Y esto qué significa? Que mientras en México el mercado ha sido más o menos plano, en Estados Unidos han vivido un boom, impulsado por tecnología, innovación, y empresas globales como Apple, Amazon, Google, Tesla, etc.

Logos de empresas del IPC en verde, blanco y rojo, mostrando su rendimiento bursátil según ganancias o pérdidas.

¿Entonces invertir en el IPC es una mala idea?

No necesariamente. Depende de tu estrategia.

Si todo tu portafolio está expuesto al S&P 500 o al Nasdaq, el IPC puede ayudarte a balancear. Es otra economía, otra política monetaria, otro riesgo. Puede ser útil si buscas diversificación regional.

También puede tener sentido si crees que el mercado mexicano está infravalorado, y que eventualmente va a recuperarse y darte buenas ganancias. O si por alguna razón no puedes o no quieres invertir fuera del país.

Además, si tus ingresos y gastos están en pesos, tener una parte de tu inversión en pesos puede reducir tu exposición al dólar.

Edificio de la Bolsa Mexicana con un signo de interrogación en humo, simbolizando la duda de si vale la pena invertir en el IPC.

¿Cómo puedes invertir en el IPC?

1. ETFs (fondos cotizados en bolsa)

El más conocido es el NAFTRAC 02, que replica el comportamiento del IPC. Se compra como cualquier acción en la bolsa mexicana y tiene comisiones muy bajas.

Plataformas como GBM+, Kuspit o Finamex permiten invertir desde $100 MXN.

2. Fondos de inversión

Algunas casas de bolsa y bancos ofrecen fondos que invierten en empresas del IPC. Suelen tener comisiones más altas, pero pueden tener ventajas para ciertos perfiles.

3. PPR o seguros de inversión

Puedes usar el artículo 93, 151 o 185 del ISR para invertir en un portafolio que incluya el IPC, con beneficios fiscales. Puedes diferir, exentar o incluso deducir impuestos por hacerlo de esta manera.

¿No conoces estos beneficios fiscales?
Lee nuestro artículo > Artículos 93, 151 y 185 del ISR

Billetes de pesos mexicanos representando la posibilidad de invertir en moneda nacional dentro del IPC.

¿Qué lugar tiene el IPC en un portafolio balanceado?

Uno pequeño.

Lo ideal, en la mayoría de los casos, es que la mayor parte de tu inversión esté en índices globales (S&P 500, Nasdaq, MSCI World, etc.) y que el IPC solo sea un complemento.

México representa menos del 1% del mercado bursátil mundial. Si apuestas todo a eso, estás dejando fuera el 99% restante.

Pero incluir un 5-10% del portafolio en el IPC puede tener sentido para algunos perfiles: inversionistas patriotas, gente que cree en la recuperación local, o quienes quieren mantener parte del portafolio en moneda nacional.

Vista del Palacio de Bellas Artes, ícono cultural de México, asociado al contexto nacional del mercado bursátil.

Conclusión

Invertir en el IPC no es ni bueno ni malo. Es una herramienta más, que tiene ventajas y desventajas. La clave está en entender cómo funciona, cuál ha sido su desempeño, y qué lugar ocupa dentro de un portafolio diversificado.

Si solo inviertes en el IPC, probablemente estés perdiendo oportunidades.

Si nunca lo consideras, podrías estar dejando de diversificar.

Lo importante es que tu estrategia esté alineada con tus objetivos, tu perfil de riesgo y tu horizonte de inversión. Y para eso, necesitas algo más que una corazonada.

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