¿Te ha pasado que entras a Twitter, YouTube o TikTok y de repente todo mundo está hablando de ETFs como si fueran el santo grial de las inversiones?

“Invierte en ETFs”, “los mejores ETFs para 2025”, “me hice millonario con ETFs”… y tú pensando: “¿pero qué demonios es un ETF y por qué suena tan fancy?”

Tranquilo. Vamos a aterrizarlo todo sin rollos técnicos. Después de leer esto, vas a entender exactamente qué son, cómo funcionan y si realmente valen la pena para ti.

Imagina esto: compras un solo producto, pero inviertes en muchas empresas

Piénsalo así: vas al súper y en lugar de comprar una por una las frutas, te llevas una canasta que ya trae manzanas, plátanos, uvas y naranjas. Fácil, ¿no?

Eso mismo pasa con un ETF.

ETF significa Exchange Traded Fund, que se traduce como “fondo cotizado en bolsa”. Pero no te asustes por el nombre rimbombante. Lo que hace es simple: te permite invertir en muchas empresas al mismo tiempo, comprando un solo activo.

Por ejemplo, si compras un ETF que replica el S&P 500, en automático estás invirtiendo en 500 de las empresas más grandes de Estados Unidos. Así, sin complicarte.

Mesa llena de frutas variadas como metáfora visual de cómo un ETF agrupa diferentes activos financieros.

¿Cómo funciona un ETF en la práctica?

Un ETF se compra y vende igualito que una acción. Lo puedes encontrar en plataformas como GBM, Kuspit, Actinver, o incluso en apps gringas si tienes cuenta internacional.

Tiene un precio que cambia en tiempo real (como las acciones) y lo puedes vender cuando quieras.

A diferencia de un fondo de inversión tradicional (que se actualiza al final del día y cobra más comisiones), el ETF es más flexible, más barato y más transparente.

Cada ETF sigue una estrategia. Hay algunos que replican índices (como el Nasdaq o el S&P 500), otros que agrupan empresas por sector (tecnología, salud, energías limpias) y otros que son más locochones: hay ETFs de videojuegos, de empresas que hacen cannabis legal o hasta de inteligencia artificial.

Infografía que muestra diferentes tipos de ETFs: acciones, bonos, sectoriales, materias primas y divisas.

¿Qué ventajas tienen los ETFs?

Aquí es donde se pone interesante.

1. Diversificación automática

En lugar de comprar acciones una por una, compras un paquete con varias. Así, si una baja, las otras la compensan. Menos riesgo.

2. Bajas comisiones

No hay un “experto” moviendo tu dinero todos los días, así que los costos son mucho menores que un fondo activo.

3. Transparencia total

Puedes saber exactamente qué empresas hay dentro del ETF. No es una caja negra.

4. Liquidez inmediata

Puedes entrar y salir cuando quieras. No necesitas esperar días para hacer retiros como en otras inversiones.

5. Accesibilidad

Hay ETFs desde $1000 si inviertes fraccionado. No necesitas millones para empezar.

Infografía con ventajas como diversificación, liquidez, bajo costo, accesibilidad y transparencia.

¿Cuáles son los ETFs más famosos?

Aquí te van algunos nombres que vas a ver seguido:

  • SPY: el clásico que sigue al S&P 500. Si no sabes por dónde empezar, este es un buen punto.
  • QQQ: enfocado en empresas tecnológicas como Apple, Microsoft, Amazon y Nvidia.
  • VTI: sigue a todo el mercado de acciones de EE.UU.
  • ARKK: uno de los más controversiales, invierte en innovación disruptiva (Tesla, Zoom, etc.).

Y hay cientos más. Literal, puedes invertir en todo el mundo con estos fondos. Alemania, Japón, mercados emergentes, bonos, bienes raíces, oro, criptos… lo que se te ocurra.

Lista con los 10 ETFs más conocidos, incluyendo SPY, IVV, VOO, QQQ y VTI, junto con su volumen de activos.

¿Qué riesgos tienen los ETFs?

No todo es miel sobre hojuelas.

  • Sí pueden bajar: aunque estén diversificados, siguen siendo activos de riesgo. Si cae el mercado, tu ETF también cae.
  • No todos son iguales: hay ETFs muy estables (como los que siguen índices grandes) y otros extremadamente volátiles (como los apalancados).
  • Puedes comprar sin entender: el riesgo más grande es no saber en qué estás invirtiendo. Si compras por moda o por un TikTok viral, estás jugando a la ruleta rusa con tu lana.
Infografía circular que compara beneficios y riesgos de los ETFs, como liquidez vs. volatilidad y diversificación vs. sobreexposición.

¿Qué necesitas para invertir en ETFs desde México?

Nada del otro mundo:

  • Ser mayor de edad.
  • Tener cuenta en una casa de bolsa regulada por la CNBV.
  • Tener CURP, RFC y una cuenta bancaria.

También puedes invertir en ETFs desde cuentas internacionales (como Interactive Brokers), pero eso ya requiere otro nivel de conocimiento fiscal y legal.

Lo bueno es que hoy existen muchas opciones mexicanas donde puedes empezar fácil, sin ser experto.

Imagen con texto “Call us” sobre fondo negro, invitando a contactar a un asesor financiero para comenzar a invertir.

¿Y los impuestos?

Aquí es donde muchos se tropiezan.

Al invertir en ETFs por tu cuenta, cualquier ganancia que obtengas es acumulable para el SAT. Es decir, si tienes utilidad, pagas impuestos (ISR).

Y si los tienes en plataformas extranjeras, también los debes declarar.

Peeeero… hay una forma de invertir en ETFs sin pagar impuestos sobre las ganancias: hacerlo dentro de un Plan Personal de Retiro (PPR). Y no te confundas por el nombre, un PPR es una estrategia fiscal, no un plan exclusivo para cuando seas viejo.

Dibujo en pizarra que compara “impuestos que pagas” vs “impuestos que deberías pagar”, como advertencia de la falta de planeación fiscal.

¿ETF por tu cuenta o con beneficios fiscales?

Mira esta comparativa:

ConceptoETF por tu cuentaETF con beneficios fiscales
ComisionesMuy bajasMuy bajas
LiquidezAltaAlta
FiscalPagas ISR por gananciasSin ISR si cumples requisitos
Beneficio adicionalDeducción de impuestos anual

Con un PPR, puedes invertir en los mismos ETFs que verías en cualquier plataforma… pero además:

  • Deduces hasta $206,000 al año en tu declaración.
  • No pagas impuestos sobre las ganancias al final.
  • Puedes automatizar tu ahorro.

Es como invertir igual, pero con súper poderes fiscales. Y eso nadie lo dice en TikTok.

Botón tipo lavadora con la palabra “TAX”, que puede girarse entre niveles bajo, medio y alto, representando el control fiscal al invertir correctamente.

Entonces… ¿vale la pena invertir en ETFs?

Sí. Rotundamente sí.

Los ETFs te permiten:

  • Empezar desde poco dinero.
  • Diversificar sin complicarte.
  • Acceder al crecimiento de las mejores empresas del mundo.
  • Tener control sobre tus decisiones.

Pero recuerda: no es magia. No vas a duplicar tu dinero en un mes ni te vas a hacer rico overnight.

Lo importante es empezar con estrategia. Y si además aprovechas los beneficios fiscales, tu dinero puede trabajar más por ti.

Imagen con la palabra “YES” en letras grandes naranjas, como afirmación visual de que los ETFs valen la pena.

¿Y cómo empiezo?

Fácil. En Donna te ayudamos a:

  • Crear una estrategia personalizada de inversión con ETFs.
  • Aprovechar los beneficios fiscales (Art. 93, 151 y/o 185 del ISR).
  • Ahorrar para tu retiro de forma automatizada.
  • Resolver todas tus dudas sin tecnicismos, ni letras chiquitas.

Porque no se trata de invertir por invertir, sino de hacerlo bien.

¿Te interesa? Haz tu check-up financiero gratuito y descubre si un plan con ETFs es lo mejor para ti.

¿Listo para dejar de solo mirar y empezar a invertir? Mándanos un WhatsApp o llena este formulario y empieza hoy mismo!

Logotipo de Donna con una caja fuerte verde rebosante de billetes, representando ahorro, inversión y planificación financiera.