Imagina que estás escalando una montaña. El camino es largo, cansado, y aunque parece que falta mucho para la cima, sabes que no puedes quedarte parado. Ahora imagina que esa montaña es tu retiro. La pregunta es: ¿qué herramientas estás usando para llegar?

En México, muchas personas suben esa montaña con una sola cuerda: su Afore. Lo hacen porque es lo que el sistema les dio, porque así funciona para los empleados formales, o simplemente porque no conocen otra opción. Pero existe otra herramienta, menos conocida, pero increíblemente poderosa si sabes usarla bien: el Plan Personal de Retiro, o PPR.

Hoy te explicamos qué es cada uno, en qué se parecen, en qué se diferencian y cómo puedes aprovecharlos para construir un retiro mucho más sólido, sin depender completamente del gobierno o de tu patrón.

¿Qué es una Afore y cómo funciona?

Las Afores (Administradoras de Fondos para el Retiro) son instituciones financieras encargadas de administrar el ahorro para el retiro de los trabajadores afiliados al IMSS o al ISSSTE. Es decir, si trabajas en el sector formal y estás dado de alta, tienes una Afore. Te la asignaron al empezar a trabajar, incluso si tú nunca hiciste ningún trámite.

Cada mes, tú, tu patrón y el gobierno aportan un porcentaje de tu salario a esta cuenta. Este dinero se invierte en instrumentos financieros a través de fondos llamados Siefores, y con el tiempo, va creciendo con rendimientos. Al llegar la edad de retiro (65 años, en la mayoría de los casos), puedes acceder a ese dinero.

Suena bien, ¿no? Pues sí… pero no tanto.

Porque la mayoría de los expertos coinciden en algo: solo con la Afore, no te va a alcanzar.

Las aportaciones son pequeñas, los rendimientos son buenos pero limitados, y lo más grave: si ganas bien, tu pensión será una fracción de tu sueldo. Literal, una décima parte.

Y si eres independiente, ni siquiera tienes aportaciones.

Varias manos depositando monedas en un solo piggy bank, simbolizando las aportaciones conjuntas del patrón, gobierno y trabajador al sistema de Afore.

¿Qué es un PPR y cómo funciona?

Un PPR (Plan Personal de Retiro) es un instrumento de inversión de largo plazo, diseñado para ayudarte a complementar (o sustituir) tu Afore. Lo contratas tú, de forma voluntaria, y tú decides cuánto aportar y con qué frecuencia.

Pero su principal atractivo no es solo el ahorro a futuro, sino el beneficio fiscal.

Existen dos tipos de PPR:

  • Los del Artículo 151 del ISR: tú aportas dinero, lo puedes deducir en tu declaración anual y recuperar hasta el 35% en impuestos (según tu nivel de ingresos).
  • Los del Artículo 185: funcionan de forma similar, pero en lugar de darte la deducción limitada por porcentaje, aquí puedes deducir hasta $152,000 cada año.

En ambos casos, tu dinero se invierte en fondos diversificados, y si lo dejas hasta los 65 años, no pagas impuestos por los rendimientos (Art. 151).

Eso sí: si lo retiras antes de tiempo, pierdes el beneficio fiscal y pagas penalizaciones.

Mano colocando dinero en un piggy bank dorado, representando el valor, la flexibilidad y el incentivo fiscal de un PPR bien estructurado.

Similitudes entre Afore y PPR

Aunque vienen de mundos distintos, Afore y PPR comparten algunos puntos clave:

  • Son para el retiro: están diseñados como instrumentos de largo plazo.
  • Te ayudan a invertir tu dinero: ambos colocan tu ahorro en fondos financieros que generan rendimientos con el tiempo.
  • Tienen beneficios fiscales: en el caso de la Afore, las aportaciones están exentas; en el PPR, tú eliges cómo aprovecharlo según tu régimen fiscal.
  • Requieren paciencia: ni la Afore ni el PPR te harán millonario en un año. Pero sí pueden darte libertad financiera si los usas bien.
Piggy bank junto a una calculadora, monedas y dados, reflejando que ambas opciones son vehículos de inversión con componentes de riesgo y planeación.

Diferencias entre Afore y PPR

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Veamos:

CaracterísticaAforePPR
ObligatoriaNo
¿Quién aporta?Patrón, gobierno y túSolo tú
Control de aportaciónBajoTotal
Incentivo fiscalAutomáticoAutomático
FlexibilidadNula
(solo una Afore)
Alta
(tú eliges aseguradora o casa de bolsa)
Retiro anticipadoSolo en casos limitadosPosible con penalización
Portabilidad
AccesibilidadSolo empleados formalesCualquiera (formales o freelance)

El PPR es como tener un coche propio: tú decides a dónde ir, cuánto acelerar, cuándo frenar.

La Afore es como subirte al transporte público: no eliges la ruta ni el ritmo… pero te lleva, con suerte, a donde necesitas.

Alcancía con la palabra “Save” al lado de un saco de dinero que dice “Invest”, contrastando el ahorro pasivo del Afore con la estrategia activa del PPR.

¿Cuál te conviene más?

Aquí no hay una única respuesta. Depende de tu situación:

  • Si eres empleado formal, ya tienes una Afore, pero puedes abrir un PPR y aprovechar los beneficios fiscales. Es lo ideal.
  • Si eres freelancer o emprendedor, no tienes Afore (a menos que aportes voluntariamente), así que el PPR puede ser tu única opción real para el retiro.
  • Si eres joven, el tiempo está de tu lado: entre antes empieces a ahorrar, menos tendrás que poner para lograr una buena pensión.
  • Si estás cerca de los 50 o más, aún puedes aprovechar el PPR como deducción fiscal agresiva por los próximos 10–15 años.

Caso real:

Mariana tiene 35 años y trabaja como gerente en una empresa. Gana $45,000 mensuales. Abrió un PPR con Donna, donde aporta $6,000 al mes. Al final del año, deduce $72,000 y recupera alrededor de $22,000 en impuestos. Ese dinero lo reinvierte, generando un efecto bola de nieve.

Mientras tanto, su Afore sigue acumulando —pero con menor control. Mariana tiene lo mejor de dos mundos.

Piggy bank sonriente con un pulgar arriba al lado, como símbolo de tomar la mejor decisión de inversión para tu retiro.

¿Y si no hago nada?

Esa también es una decisión. Pero tiene consecuencias.

Si confías solo en tu Afore, tu pensión será de entre el 20% y el 30% de tu último sueldo. Si hoy ganas $30,000, prepárate para vivir con $6,000 a los 65 años. Sin deducciones fiscales. Sin alternativas.

Y si ni siquiera estás dado de alta en el IMSS, no tendrás ni eso.

Alcancía junto a una torre de Jenga, con una mano retirando una pieza: representa la fragilidad de depender solo de la Afore sin hacer aportaciones adicionales.

¿Se pueden tener ambos?

Sí. Y no solo se puede: es lo ideal.

Tu Afore te da estabilidad y continuidad si tienes empleo formal. El PPR te da control, incentivos fiscales y estrategia. Uno no sustituye al otro: se complementan.

De hecho, es como tener dos motores para tu nave espacial: uno lo pone el patrón, el otro tú. ¿Cuál crees que te llevará más lejos?

Varios piggy banks rodeando un frasco lleno de dinero, ilustrando la estrategia de combinar Afore y PPR para maximizar beneficios.

Conclusión

Afore y PPR no son enemigos. Son herramientas distintas para un mismo objetivo: que tengas un retiro digno y libre de preocupaciones.

El problema es que la mayoría ni siquiera sabe que puede tener un PPR. O lo ha escuchado, pero piensa que es complicado, caro o solo para ricos.

La realidad es otra: hay opciones desde $2,000 al mes que te pueden generar miles de pesos en ahorro fiscal y rendimientos a futuro. Lo importante es hacerlo de forma estratégica.

En Donna te ayudamos a diseñar ese plan pensando siempre en ti —no en lo que le conviene al banco o a la aseguradora.

Haz tu check-up financiero gratuito y descubre cómo complementar tu Afore con un PPR inteligente.

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Logo de Donna con reloj, piggy bank y dinero, representando la planeación financiera, el tiempo y el ahorro para el retiro con asesoría profesional.