¿Alguna vez te has preguntado por qué nuestro sistema de pensiones es como es?

¿O cómo pasamos de un país sin industria ni seguridad social a uno donde millones cotizan cada quincena en su AFORE?

La historia del retiro en México es más interesante de lo que parece. Tiene guerra, petróleo, aviones, presidentes visionarios… y, al final, una lección que todos necesitamos entender: tu futuro financiero depende de ti, no del gobierno.

De la expropiación al heroico Escuadrón 201

Todo comenzó antes de que existiera el IMSS.

En 1938, el presidente Lázaro Cárdenas decidió expropiar el petróleo mexicano. Aquello enfadó a potencias extranjeras, pero el mundo cambió pronto: en 1942, dos petroleros mexicanos —Potrero del Llano y Faja de Oro— fueron hundidos por submarinos alemanes. México declaró la guerra al Eje y se unió a los Aliados.

Fue así como nació el Escuadrón 201, un grupo de pilotos mexicanos que combatió en Filipinas y Formosa (actual Taiwán) contra el ejército japonés. No, México no bombardeó Japón, pero sí peleó hombro a hombro con los ganadores de la Segunda Guerra Mundial.

Ese gesto nos dio algo más valioso que una victoria militar: una silla en la mesa de las economías que se estaban reconstruyendo.

Retrato de Lázaro Cárdenas frente a torres petroleras, símbolo de la expropiación de 1938 que marcó el comienzo de la soberanía económica mexicana.

El nacimiento del “México Dorado”

Tras la guerra, los países aliados necesitaban aliados industriales. México tenía petróleo, minerales, y mano de obra joven.

Así nació la etapa conocida como el Milagro Mexicano (1940s – 1970s): tres décadas de crecimiento acelerado, infraestructura, fábricas, y una nueva clase social: la clase media trabajadora.

Con la industrialización llegaron los empleos formales, y con ellos, algo impensable hasta entonces: la seguridad social.

En 1943 se creó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Por primera vez, los trabajadores tenían acceso a salud, prestaciones… y pensiones.

Imagínate: venías de un país rural, sin ahorro ni seguros, y de pronto el gobierno te decía que cuando envejecieras, habría dinero esperándote. Aquello era revolucionario.

Fotografía de la Ciudad de México en los años setenta durante el “Milagro Mexicano”, época de crecimiento industrial y expansión de la clase trabajadora.

La Ley del 73: el sueño dorado

En 1973, el sistema de pensiones dio forma legal a ese sueño.

Solo necesitabas 500 semanas cotizadas (menos de 10 años) y 60 años de edad para jubilarte. Tu pensión se calculaba con el promedio de los últimos 5 años de salario.

Por eso muchos dicen que “antes las pensiones sí servían”.

Y sí, era un sistema muy generoso… pero también financieramente inviable.

Piénsalo: una persona que trabajaba 10 años y cobraba pensión durante 40 o 50 años generaba un enorme desequilibrio.

Mientras había mucha gente joven cotizando, el dinero sobraba; pero el tiempo y la demografía cambian. La esperanza de vida aumentó, y con ella, el gasto.

Imagen urbana de la Ciudad de México en los setenta, reflejando el auge del IMSS y la consolidación de la seguridad social en el país.

Los años del despilfarro

Durante los años dorados del IMSS, el dinero fluía.

Había tantos fondos que el instituto invertía en centros vacacionales, clubes sociales y hoteles para sus afiliados. Oaxtepec, Atlixco, La Trinidad… incluso llegaron a operar parques acuáticos.

El problema no era la intención, sino la estructura: el sistema estaba diseñado para un país joven y con pocos jubilados, no para uno envejecido.

Fotografía histórica del Instituto Mexicano del Seguro Social en sus primeros años, emblema de bienestar y justicia laboral en México.

Salinas de Gortari y el SAR 92: una reforma adelantada a su tiempo

En 1992, el presidente Carlos Salinas de Gortari introdujo el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR 92).

Por primera vez, los trabajadores comenzaron a tener cuentas individuales, donde su dinero se depositaba aparte.

La idea era buena: preparar el terreno para cuando las pensiones de reparto (las del IMSS 73) dejaran de ser sostenibles.

Aún así, el dinero lo administraba el gobierno y el sistema estaba incompleto.

Fotografía de los presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, impulsores de las reformas del SAR-92 y la Ley del IMSS de 1997.

Zedillo y la Ley de 1997: nacen las AFOREs

El verdadero cambio llegó el 1 de julio de 1997, cuando el presidente Ernesto Zedillo reformó la ley del IMSS.

Desde entonces, cada trabajador tiene una cuenta individual administrada por una AFORE, una institución especializada en inversión.

Ya no era el gobierno quien prometía pagarte: eras tú mismo quien debía ahorrar para tu retiro.

El nuevo modelo tenía ventajas (transparencia, propiedad individual) y también desafíos: las aportaciones obligatorias eran demasiado bajas.

El patrón aporta 5.15%, el trabajador 1.125% y el gobierno 0.225%, sumando 6.5% del salario base.

Los expertos coinciden: eso no alcanza para un retiro digno.

La buena noticia es que el sistema puede complementarse… si sabes cómo.

Imagen con el número 1997 destacando la fecha clave en que México creó las AFOREs y el sistema de cuentas individuales para el retiro.

Las reformas de 2020 – 2025: un paso adelante

En 2020 se aprobó una reforma profunda que aumentará gradualmente la aportación patronal hasta 13.875% en 2030 y reducirá los requisitos de semanas cotizadas de 1,250 a 1,000.

Además, se simplificó el acceso a una pensión mínima garantizada y se ampliaron los incentivos fiscales para quienes ahorran voluntariamente o en un PPR.

Hoy, en 2025, el sistema es más sólido que nunca, pero sigue teniendo una condición:
Si no ahorras por tu cuenta, dependerás solo de lo que otros depositen por ti.

Hucha color rosa con billetes de pesos mexicanos, símbolo del ahorro voluntario y la planeación financiera para el retiro.

Dos Méxicos: Ley 73 vs Ley 97

México tiene hoy dos sistemas de retiro coexistiendo.

Y entender cuál te aplica no es un detalle técnico: define por completo tu estrategia financiera para los próximos años.

Si cotizaste antes del 1 de julio de 1997 (Ley 73): el tiempo todavía juega a tu favor

Tú perteneces al último grupo con derecho a pensión vitalicia del IMSS, pero ese privilegio puede evaporarse si no planeas bien tus últimas cotizaciones.

Ahí entra la Modalidad 40, el instrumento que te permite seguir cotizando por tu cuenta con un salario más alto, aunque ya no trabajes en una empresa.

Pero hay muchos mitos:

  • ¿Conviene pagar la mínima o la máxima?
  • ¿Cuántos años debes mantenerte para que valga la pena?
  • ¿Cómo se registran correctamente los pagos ante el IMSS?

En Donna te ayudamos a hacer los cálculos finos: cuánto invertir, cuánto podrías recibir y cuál es el punto exacto donde tu aportación se convierte en rentabilidad.

En resumen: pagar de más no siempre es mejor, y pagar sin estrategia es regalar dinero.

Nosotros te guiamos paso a paso para que cada peso que pongas te regrese multiplicado en tu pensión.

Si empezaste a cotizar después de 1997 (Ley 97): no dependas solo de tu AFORE

Tu dinero ya no está en un sistema de reparto, sino en una cuenta individual administrada por una AFORE.

Eso tiene ventajas (tú eres dueño de tu ahorro) pero también un problema: la aportación obligatoria es insuficiente.

En promedio, tu AFORE invierte alrededor del 6.5% de tu sueldo; los expertos coinciden en que necesitarías mínimo el 15% mensual para aspirar a un retiro digno.

Por eso existe el Plan Personal de Retiro (PPR) —un instrumento flexible, deducible de impuestos (Artículos 151 y 185 LISR) y con opciones de inversión internacionales: renta fija, bonos, fondos globales, etc.

En Donna te ayudamos a:

  • Elegir el vehículo fiscal y financiero ideal para tu edad y perfil.
  • Calcular cuánto deberías aportar mensualmente para alcanzar tu meta.
  • Construir un portafolio realista con cobertura ante inflación y devaluación.

Y lo mejor: todo es 100 % deducible, lo que significa que el SAT te devuelve parte de tu retiro cada año.

Literalmente, ahorras e inviertes con dinero que ya ibas a pagar en impuestos.

Lo que tienen en común ambos caminos

Tanto la Ley 73 como la Ley 97 parten del mismo principio: el retiro no se improvisa. Se planea.

Pero nadie debería planearlo solo.

Las reglas cambian, las cifras son técnicas y las decisiones que tomes hoy pueden representar millones de pesos de diferencia el día que te jubiles.

En Donna somos especialistas en estrategia fiscal y retiro: traducimos la ley a lenguaje humano, calculamos tus escenarios reales y te guiamos hasta contratar lo que de verdad te conviene —sin tecnicismos ni promesas falsas.

Composición visual con un frasco de ahorro y una alcancía separados por una mano, representando la diferencia entre la Ley 73 (Modalidad 40) y la Ley 97 (AFORE + PPR).

Lecciones de 80 años de historia

De los aviones del Escuadrón 201 a las apps de AFORE en tu celular, México ha recorrido un largo camino.

Pero la esencia sigue siendo la misma: Nadie viene a salvarte, tu retiro depende de ti.

Antes, el Estado podía prometerlo todo porque había pocos jubilados y mucho dinero.

Hoy, la población envejece y el costo de la vida aumenta.

La diferencia entre una vejez tranquila y una preocupante la marcará lo que hagas ahora.

Ilustración del techo de un edificio con la palabra “Economía”, sostenido por un ciudadano mientras el gobierno descansa y la banca se beneficia, crítica al desequilibrio del sistema actual.

Haz que tu historia de retiro tenga final feliz

No importa si estás en la Ley 73 o en la Ley 97: el momento de planear tu retiro es hoy.

En Donna te ayudamos a:

  • Calcular cuánto necesitas para tu retiro.
  • Diseñar un plan deducible de impuestos (PPR o Modalidad 40).
  • Invertir inteligentemente, con respaldo de aseguradoras y gestoras internacionales.

Porque la historia del retiro en México no se terminó en 1997. Se sigue escribiendo cada quincena que decides ahorrar.

¿Quires empezar ya? Escríbenos por WhatsApp o llena este formulario y te ayudamos a convertir confusión en estrategia, impuestos en ahorro, y ahorro en libertad.

Logo de Donna Finanzas con bandera mexicana y Palacio Nacional, símbolo de asesoría financiera independiente enfocada en estrategias fiscales y de retiro en México.