Cuando entras al Tecnológico de Monterrey (ITESM), una de las cosas que haces durante el proceso de inscripción es revisar el tema del seguro de gastos médicos.

La universidad tiene desde hace muchos años un convenio con Seguros Monterrey New York Life (SMNYL), y para la enorme mayoría de los estudiantes parece una decisión muy sencilla: elegir el plan que mejor se ajuste al presupuesto y olvidarse del tema.

Después de todo, eres joven, probablemente nunca has estado hospitalizado y pensar en enfermedades graves parece algo muy lejano.

El problema es que las enfermedades no preguntan si todavía eres estudiante.

Hoy quiero contarte la historia de una persona que llegó con nosotros buscando una solución para un problema que, en realidad, había comenzado varios años antes. Obviamente cambiaremos algunos detalles para proteger su privacidad, pero el caso es completamente real y deja una enseñanza muy importante para cualquier estudiante del Tec.

Todo parecía una buena decisión

Cuando Panchita (nombre falso) entró al Tec de Monterrey hizo exactamente lo mismo que hacen miles de alumnos cada año.

Aceptó el seguro colectivo de la universidad.

En aquel momento existían dos opciones.

El plan Básico ofrecía:

  • Suma asegurada de $3 millones
  • Deducible de $10,000 por enfermedad
  • Sin deducible por accidente
  • 10% de coaseguro
  • Tope de coaseguro de $100,000
  • Y costaba menos de $5,000 anuales

Mientras que el plan Plus aumentaba la suma asegurada hasta $50 millones, manteniendo prácticamente las mismas condiciones de deducible y coaseguro.

Como muchos estudiantes, eligió la opción más económica.

Y siendo honestos, en ese momento parecía una decisión perfectamente razonable. Estaba sana, no tenía antecedentes médicos importantes y probablemente nunca imaginó que esa decisión tendría consecuencias años después.

Foca haciendo señal de aprobación representando que el seguro del Tec funciona correctamente durante la universidad.

Durante la universidad apareció el asma

Mientras seguía estudiando, Panchita desarrolló asma.

Afortunadamente, el seguro colectivo respondió como debía. Las consultas, estudios y tratamiento quedaron cubiertos conforme a las condiciones de la póliza.

En ningún momento tuvo problemas para recibir atención. El seguro del Tec cumplió correctamente su función mientras ella formó parte de la póliza colectiva.

Hasta aquí, la historia parecía tener un final feliz. Pero todavía faltaba lo más complicado.

Ilustración que muestra las principales causas y factores relacionados con el asma.

Llegó el momento de graduarse

Cuando terminó la universidad ocurrió lo mismo con su seguro. En el momento que dejas de pertenecer a la comunidad estudiantil, debes buscar una solución por tu cuenta.

Afortunadamente, la póliza del Tec incluye una cláusula conocida como derecho de conversión a individual.

En términos sencillos, esa cláusula permite convertir la cobertura colectiva en una póliza individual sin tener que empezar completamente desde cero.

Gracias a eso, Seguros Monterrey sí le emitió una póliza individual.

Hasta ahí, todo sonaba bastante bien. Pero entonces llegó la sorpresa.

Peluche del Borrego Teus con toga y birrete representando el momento de graduarse del Tec de Monterrey.

La póliza individual no era lo que esperaba

Como muchas personas, Panchita pensó que ahora simplemente podría contratar un plan más completo.

Quizá aumentar la suma asegurada.

Quizá acceder a hospitales de mayor nivel.

Quizá construir una póliza que pudiera conservar durante muchos años.

Pero eso no fue lo que ocurrió.

Seguros Monterrey únicamente le permitió conservar una cobertura equivalente a la que tenía dentro del convenio universitario.

Terminó con un plan de nivel hospitalario intermedio y una suma asegurada vitalicia de apenas $3 millones. Y lo más importante de todo, no existía la posibilidad de aumentar esa suma asegurada en el futuro.

En otras palabras, esa limitación la acompañaría durante toda la vida mientras permaneciera en esa póliza.

Dos palomas intercambiando sinónimos de la palabra “insuficiente”, representando una cobertura limitada.

¿Por qué no simplemente excluyeron el asma?

Después de todo, muchas aseguradoras aceptan enfermedades preexistentes imponiendo restricciones.

Por ejemplo:

  • excluir únicamente esa enfermedad
  • establecer un periodo de espera
  • aplicar una sobreprima
  • o combinar varias de esas medidas

En teoría, Seguros Monterrey podría haber ofrecido un plan de $160 millones de suma asegurada y simplemente excluir el asma.

Pero no fue así.

La aseguradora decidió mantenerla en una cobertura equivalente a la del convenio universitario.

Y eso nos deja una conclusión muy interesante. El problema no era únicamente el asma, el problema era el nivel de riesgo que la aseguradora está dispuesta a asumir.

Definición humorística de “Assholes”, haciendo referencia a la decisión de Seguros Monterrey de no otorgar una cobertura más amplia.

Lo que habría pasado sin el derecho de conversión a individual

Si Panchita nunca hubiera formado parte del seguro colectivo del Tec, probablemente no le hubieran dado nada en Seguros Monterrey.

Imagina que una persona desarrolla asma y después intenta contratar por primera vez un seguro de gastos médicos mayores.

La aseguradora analizará esa información como una enfermedad preexistente.

Dependiendo de la compañía, podría ofrecer:

  • una exclusión
  • una sobreprima
  • ambas
  • o incluso rechazar completamente la solicitud

En cambio, gracias al derecho de conversión, Seguros Monterrey sí emitió una póliza individual.

Texto “No Policy”, representando el escenario de quedarse sin seguro médico al terminar la universidad.

La buena noticia

Panchita encontró Donna.

Analizamos su situación y mandamos su caso a pre-evaluación para que distintas aseguradoras nos confirmaran si podrían aceptar su caso y bajo qué condiciones.

Con esto encontramos una opción mucho más conveniente: Bupa aceptó asegurarla y durante los primeros cinco años, cualquier gasto relacionado directamente con el asma quedaría excluido.

Pero absolutamente todo lo demás estaría cubierto conforme a las condiciones normales de la póliza.

Eso significa que, si durante ese periodo necesitara atención por cáncer, un accidente automovilístico, una apendicitis, una cirugía ortopédica o prácticamente cualquier otra enfermedad cubierta por el contrato, tendría acceso a una suma asegurada muy superior y sin restricciones de red hospitalaria.

Y una vez transcurridos esos cinco años, esa exclusión se puede re-evaluar.

En lugar de cargar una limitación permanente, tendría una restricción temporal claramente definida.

Desde nuestra perspectiva, fue una solución mucho más favorable.

Mapache feliz y emocionado porque encontró una mejor alternativa de seguro con Donna.

Lo realmente importante no es este caso

Sería muy fácil pensar que la conclusión de esta historia es solo cambiar de aseguradora. Pero esa no es la enseñanza.

La verdadera lección ocurrió muchos años antes cuando Panchita todavía estaba completamente sana. Porque ese era el momento ideal para contratar una póliza individual.

No cuando apareció el asma.

No cuando estaba por graduarse.

Muchísimo antes.

Porque, siendo sinceros, tuvo suerte.

El asma es una enfermedad importante, pero relativamente manejable desde el punto de vista de selección de riesgos.

La historia pudo terminar muy diferente si, en lugar de asma, durante la universidad hubiera sido diagnosticada con alguno más grave, como por ejemplo:

  • cáncer o leucemia
  • insuficiencia renal
  • esclerosis múltiple
  • lupus
  • artritis reumatoide
  • enfermedad de Crohn
  • infarto
  • un evento vascular cerebral
  • insuficiencia cardíaca
  • Parkinson
  • obesidad mórbida
  • o cualquiera de las muchas enfermedades crónicas que las aseguradoras consideran “no asegurables”
Megáfono con la palabra “Attention!!!”, representando una advertencia sobre enfermedades de mayor gravedad.

¿Qué habría pasado si desde el principio hubiera tenido una póliza individual?

Imaginemos exactamente la misma historia.

Misma persona.

Misma edad.

Mismo diagnóstico.

La única diferencia es que, desde los 18 años, en vez del seguro universitario, hubiera contratado una póliza individual.

Cuando apareció el asma, esa enfermedad ya habría ocurrido después de que la aseguradora aceptó asegurarla.

En consecuencia, el asma seguiría cubierta como cualquier otra enfermedad.

Charlie Sheen celebrando con la palabra “Winning”, representando la ventaja de haber contratado una póliza individual desde el principio.

Entonces, ¿el seguro del Tec es malo?

No.

Para muchos estudiantes representa una excelente relación entre costo y cobertura.

Mientras estás inscrito, puede resolver perfectamente una emergencia médica importante y ofrecer acceso a hospitales de muy buen nivel.

El problema aparece cuando alguien piensa que ese seguro será suficiente para toda su vida.

Porque no fue diseñado para eso. Es un seguro temporal.

En algún momento dejarás de ser estudiante y ese será precisamente el momento en que tu historial médico comenzará a importar mucho más.

Publicación con la frase “Short term solutions create long term problems”, representando los riesgos de depender únicamente del seguro del Tec.

La estrategia que recomendamos

Cada persona tiene una situación distinta, pero, en términos generales, existen dos estrategias que funcionan mucho mejor a largo plazo.

La primera (y la que consideramos ideal)

Es contratar una póliza individual desde joven, cuando todavía no existen enfermedades importantes. Aunque al principio parezca un gasto adicional, normalmente termina siendo la decisión más económica a lo largo de varias décadas, porque protege algo muchísimo más valioso que una prima baja: tu asegurabilidad.

La segunda (para quienes quieren aprovechar el convenio universitario)

Consiste en complementarlo con una póliza individual con deducible en exceso. En español: el seguro del Tec cubre los gastos habituales mientras la póliza individual conserva tu antigüedad y protege tu capacidad para acceder a mejores coberturas en el futuro.

Ambas estrategias producen resultados muy superiores a depender exclusivamente de una póliza temporal.

¿Quieres conocer las distintas estrategias para aprovechar el seguro del Tec sin poner en riesgo tu asegurabilidad futura? En este artículo comparamos el convenio del Tec vs. Bupa, Allianz y Seguros Monterrey para ayudarte a elegir la opción que más te conviene.

Cubos formando escalones con las palabras “Good”, “Better” y “Best”, representando la evolución hacia una protección médica más sólida.

Conclusión

La historia de Panchita terminó relativamente bien.

Encontramos una alternativa que le permitió acceder a una cobertura mucho más sólida y con una limitación temporal en lugar de una permanente.

Pero no todos los casos terminan igual. Hay enfermedades que hacen mucho más difícil encontrar una aseguradora dispuesta a aceptar el riesgo.

Por eso, la mejor decisión casi nunca consiste en elegir el seguro más barato cuando tienes 18 años. La mejor decisión consiste en pensar en la persona que serás dentro de 10, 20 o 30 años.

Porque el verdadero valor de un seguro de gastos médicos no se descubre cuando estás sano. Se descubre el día que intentas contratar uno… después de haber dejado de estarlo.

En Donna te ayudamos a encontrar el seguro de gastos médicos que realmente se adapta a tus necesidades.

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