Contratar un seguro de gastos médicos mayores cuando estás sano es un trámite relativamente sencillo. Llenas tu solicitud, respondes el cuestionario médico y, si todo está en orden, en pocos días puedes tener tu póliza.
Pero la historia cambia cuando ya existe un antecedente médico importante.
Es muy común escuchar frases como: “Tengo diabetes, ya ningún seguro me acepta” o “Después del cáncer ya soy inasegurable.” La realidad es mucho más compleja.
No existe una lista universal de enfermedades que automáticamente te conviertan en una persona no asegurable. Cada aseguradora tiene sus propios criterios de selección de riesgos, distintos productos aceptan diferentes niveles de riesgo y, además, cada caso se analiza de forma individual.
En este artículo te explicaremos cómo funciona realmente el proceso de evaluación médica y cuáles son las enfermedades que con mayor frecuencia pueden complicar la contratación de un seguro de gastos médicos mayores.
¿Qué significa ser “no asegurable”?
Cuando solicitas un seguro de gastos médicos mayores, la aseguradora no decide simplemente entre aceptarte o rechazarte.
Primero realiza un proceso llamado suscripción médica, en el que analiza tu estado de salud, antecedentes médicos, cirugías, medicamentos, edad, peso, hábitos y otros factores para determinar qué nivel de riesgo representas. Dependiendo del resultado de esa evaluación, normalmente existen cuatro posibles escenarios.
1. Aprobación estándar
Es el escenario ideal.
La aseguradora considera que tu riesgo es similar al de la población general y emite la póliza sin restricciones adicionales.
2. Aprobación con extraprima
En este caso sí te aseguran, pero la prima anual será más alta debido al mayor riesgo médico.
A diferencia de una exclusión, la enfermedad sí puede estar cubierta, simplemente pagarás un costo mayor por el seguro.
3. Aprobación con exclusiones
La aseguradora acepta asegurarte, pero excluye específicamente una enfermedad o condición médica.
Todo lo relacionado con esa enfermedad quedará fuera de cobertura.
Esto puede ser temporal o permanente.
4. No asegurable
Cuando el riesgo es demasiado alto para ese producto, la aseguradora decide no emitir la póliza.
Esto no significa necesariamente que ninguna otra compañía vaya a tomar la misma decisión.

No existe una lista oficial de enfermedades prohibidas
Este es el error más común que vemos todos los días. Muchas personas creen que basta con tener cierto diagnóstico para quedar automáticamente fuera del mercado de seguros.
No funciona así.
La misma enfermedad puede recibir evaluaciones completamente distintas dependiendo de factores como:
- tu edad
- cuánto tiempo llevas con ese diagnóstico
- si la enfermedad está bien controlada
- los medicamentos que utilizas
- tu índice de masa corporal
- si existen complicaciones
- si tienes otras enfermedades al mismo tiempo
- el producto que deseas contratar
- y la política de suscripción de cada aseguradora
Por ejemplo, una persona con hipertensión perfectamente controlada desde hace años no representa el mismo riesgo que otra con hipertensión, diabetes y obesidad al mismo tiempo.
Incluso dentro de una misma aseguradora existen productos con diferente apetito de riesgo. Algunos aceptan condiciones médicas más complejas que otros.
Por eso nunca conviene asumir que una respuesta negativa de una aseguradora significa que todas las demás decidirán exactamente lo mismo.

Enfermedades que normalmente requieren una evaluación especial
Existen ciertas enfermedades que rara vez pasan desapercibidas durante la suscripción médica.
No significa que automáticamente provoquen un rechazo, pero sí es común que la aseguradora solicite cuestionarios adicionales, estudios recientes o informes de tu médico tratante antes de emitir una decisión.
Entre ellas se encuentran:
Enfermedades metabólicas
- Diabetes tipo 2 (sin insulina)
- Colesterol elevado
- Triglicéridos altos
- Trastornos de la tiroides
- Obesidad
Enfermedades cardiovasculares
- Hipertensión arterial
Enfermedades digestivas
- Úlcera péptica
- Esofagitis
- Pólipos intestinales
- Divertículos
Enfermedades respiratorias
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
Enfermedades neurológicas
- Crisis convulsivas
Otros padecimientos frecuentes
- Osteoporosis
- Osteopenia
- Hepatitis B, C, D o E
- Problemas benignos de próstata
- Alteraciones benignas de mama
- Cáncer con varios años de evolución y alta médica
En muchos de estos casos la aseguradora pedirá laboratorios recientes, estudios de imagen, cuestionarios específicos o cartas de tu médico antes de tomar una decisión definitiva.

Las enfermedades que con mayor frecuencia pueden volverte no asegurable
Ahora sí llegamos a la pregunta principal. Existen enfermedades que, por su gravedad o por el riesgo económico que representan, suelen ser mucho más difíciles de asegurar.
Eso no significa que sea imposible obtener cobertura, pero sí que las probabilidades de rechazo aumentan considerablemente.
Entre ellas destacan:
Enfermedades cardíacas importantes
- Infarto al corazón
- Bypass coronario
- Colocación de stents
- Marcapasos
- Arritmias complejas
- Angina
- Enfermedades valvulares importantes
Enfermedades neurológicas
- Evento vascular cerebral
- Esclerosis múltiple
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
- Parkinson
- Alzheimer
Enfermedades autoinmunes
- Lupus
- Artritis reumatoide
- Enfermedad de Crohn
- Colitis ulcerosa crónica inespecífica
- Psoriasis severa
- Otras enfermedades autoinmunes
Enfermedades renales y hepáticas
- Insuficiencia renal crónica
- Insuficiencia hepática
- Cirrosis
Diabetes complicada
- Diabetes tipo 1.
- Diabetes tipo 2 que requiere tratamiento con insulina.
Cáncer reciente
Cuando el tratamiento todavía está en curso o han transcurrido pocos años desde el alta oncológica.
Otras enfermedades de alto riesgo
- VIH
- Obesidad mórbida
- Miastenia gravis
- Fibrosis quística
- Trastornos psiquiátricos graves, como esquizofrenia o trastorno bipolar
Este tipo de enfermedades requieren una evaluación mucho más estricta y, en la mayoría de los productos, pueden llevar al rechazo de la solicitud.

Lo que muchas personas no saben: las comorbilidades cambian todo
Una enfermedad aislada no siempre representa un problema importante. Dos o tres enfermedades juntas sí pueden hacerlo.
Imagina dos personas de 52 años.
- La primera únicamente tiene hipertensión bien controlada.
- La segunda tiene hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad y colesterol elevado.
Aunque ambas tengan la misma edad, el riesgo médico es completamente diferente.
Eso se conoce como comorbilidad, y es uno de los factores que más peso tienen durante la evaluación médica.
De hecho, algunas aseguradoras incluso establecen distintos niveles de aceptación dependiendo del número de enfermedades crónicas controladas que presenta el solicitante.
Por eso es tan difícil comparar casos entre amigos o familiares — que a alguien con diabetes sí lo hayan asegurado no significa que otra persona con el mismo diagnóstico obtendrá exactamente el mismo resultado.

¿Se puede volver a ser asegurable?
En muchos casos, sí.
No todas las enfermedades representan un rechazo permanente.
Por ejemplo, algunos pacientes que tuvieron cáncer hace varios años, concluyeron exitosamente su tratamiento y permanecen libres de enfermedad pueden volver a ser candidatos para ciertos seguros.
También puede mejorar la evaluación de personas que:
- bajaron significativamente de peso
- controlaron correctamente su hipertensión
- estabilizaron su diabetes
- corrigieron quirúrgicamente algún problema médico
- o presentan estudios recientes con buenos resultados
Cada aseguradora tiene criterios distintos, pero el paso del tiempo y un buen control médico muchas veces juegan a favor del solicitante.

¿Qué pasa si ocultas una enfermedad?
Hay personas que piensan que la solución es muy sencilla:
“Mejor no digo nada.”
Es una muy mala idea.
El cuestionario médico forma parte del contrato de seguro.
Si ocultas deliberadamente una enfermedad importante y años después presentas una reclamación, la aseguradora puede investigar tu historial médico y detectar que esa condición ya existía antes de contratar la póliza.
Además de negar el pago del siniestro relacionado con esa enfermedad, dependiendo del caso y de la legislación aplicable, también podrían existir consecuencias sobre la validez del contrato.
Siempre es mejor declarar toda la información desde el inicio y permitir que la aseguradora realice una evaluación correcta.

Nuestra recomendación
Si ya tienes una enfermedad importante y estás buscando contratar un seguro de gastos médicos mayores, lo peor que puedes hacer es enviar solicitudes al mismo tiempo a cinco aseguradoras diferentes esperando que alguna te acepte.
Cada rechazo queda registrado dentro de los procesos de evaluación de esa compañía y puede complicar futuras solicitudes.
Lo más recomendable es realizar primero una pre-evaluación médica con un asesor que conozca las políticas de suscripción de distintas aseguradoras.
De esa manera es posible identificar cuáles compañías tienen mayores probabilidades de aceptar tu caso, qué estudios conviene presentar desde el principio y qué alternativas existen antes de iniciar formalmente el trámite.
En Donna ayudamos todos los días a personas con antecedentes médicos complejos a encontrar la opción más adecuada para su situación. En algunos casos es posible obtener cobertura con ciertas restricciones; en otros, conviene esperar algún tiempo antes de volver a solicitar el seguro.
La clave está en presentar correctamente el caso desde el inicio y elegir la aseguradora adecuada, no simplemente llenar una solicitud y esperar que todo salga bien.
Si quieres ayuda para encontrar el seguro de gastos médicos que realmente se adapta a tus necesidades, llena este formulario o mándanos un WhatsApp y empieza a protegerte hoy!
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